Que este mundo está mal hecho, no es un secreto para nadie: todo está mal distribuido. Los ricos tienen medios y los pobres, nada. Los gordos se quejan de su obesidad, y los flacos adelgazan buscando medios para engordar. Hay complejos para todos. Los altos, por largos, los bajos, por chiquitos, los pelados se sienten menos al ver las tupidas cabelleras de los otros y estos rezongan por la exuberancia capilar. Muere gente de hambre y de indigestión. Gente mayor suspira por tener menos edad y los menores se desviven por su emancipación.
Pero esto es así, y no de ahora, siempre lo fue. Pero ese no es el tema de mi reflexión.
Yo quiero hablar de injusticias mayores, de problemas profundos, que esta sociedad mal constituida tiene, y que me atañen exclusivamente a mi.
Hay terror por el nuevo medio de exterminio que se está ensayando. La guerra tóxica. Para mi ya es viejo. Tuve y tengo la desgracia de experimentarlo en carne propia. Ya hace mucho que tengo el dolor de ver a mis iguales, a mis amigos, a mis hijos, exterminados sin piedad por el hombre bestializado, que busca el modo de acabar con todo nuestro sistema lo más rápidamente posible.
Eso es discriminación racial. Si, es cierto soy negro ¿pero ese es motivo para recibir un trato así? ¿Por qué? ¿Mis hijos no tienen el mismo derecho que todos?
No puedo tener la alegría de verlos crecer, multiplicarse según el mandato divino, vivir su vida, verlos realizados. ¿Por qué no puedo acariciar algún día a mis nietos? ¿Mi color es suficiente causa para ello?
Yo no elegí ni mi cuerpo ni mi mente, no me dieron oportunidad de elegir mi color, pero tengo que hacerle frente a esta sociedad llena de prejuicios, de lacras, de temores y de tabúes que me combaten, que me persiguen.
Estoy condenado a una vida oscura, triste, viviendo en los rincones donde no me pueda alcanzar la maldad humana, comiendo solamente desperdicios, mendrugos que otros dehechan ¿esto es vida?
Yo sé que tengo en mi contra mi poca cultura, mis limitaciones, pero yo también como otros, tengo vida, recibí la fuerza vital en el soplo divino.
Así como soy, me hicieron, no puedo cambiar, acéptenme!!!
(tomado del diario íntimo de una cucaracha)
Cacho
Abril 1987
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