viernes, 27 de junio de 2008

La invasión

Mi nombre es Esper, y provengo de un sistema no muy explorado por la mayoría de la gente. Lo que aquí voy a relatar es casi como el comienzo de la vida, mi vida y la vida en general de lo que se llama animal, y algo muy parecido de lo que en general se llama vida vegetal.

Antes, quiero que comprendan que mis reiteraciones, mis dificultades con los giros expresivos, se deben puramente al desconocimiento de idioma.

Tengo sí, acumulados un montón de conocimientos, informaciones y metas a cumplir, que son como órdenes ineludibles, que más adelante me van a servir para cumplir con mi cometido, por que han de saber que vengo con una importantísima misión!!

No vengo solo; somos como un ejército, y yo, Esper, quiero dejar crónica de esta expedición. No es la primera, y con el correr del tiempo no será la última, pero aquí, va a quedar registrado este viaje hasta donde pueda.

Si quedo en el camino, otro seguirá el relato y si llego a la meta final, servirá como guía para el futuro.

Dije que somos como un ejército de miles, de cientos de miles y todos, como dije, tenemos conocimientos, información y metas y nuestra principal arma es la invasión. Partimos de una nave cilíndrica, y cuando llegamos, después del viaje, al otro territorio, debemos emprender todos juntos la conquista.

El medio invadido es distinto, hostil, agresivo, donde van quedando los nuestros, pero avanzamos, vamos cubriendo territorio, pese al poder bacteriológico -como guerra química-, que nos va aniquilando, pero no importa, somos cientos de miles y seguimos adelante.

Nuestra estrategia es así. Siempre fue así, vamos quedando en el camino. Cada vez somos menos los invasores, pero seguimos, quedamos los mejores, los más fuertes, los mejor dotados, hasta que por fin el último llega al objetivo.

Y allí no hay lucha, hay un milagro de vida, nos confundimos en un abrazo con el óvulo y nos partimos en dos, y luego los dos en cuatro y los cuatro en ocho y así siempre, hasta que un día, todos juntos damos el primer grito de libertad, que le llaman llanto y más adelante se transforma en la palabra que encierra lo mejor y lo más querido: mamá.

Cacho
Abril 1987

jueves, 26 de junio de 2008

Pedido

Dios mío, no te voy a pedir lo que todo el mundo, porque ya no te queda.

No te voy a pedir felicidad, ni riqueza, ni siquiera salud física, seguro que ya no tenes.

Te voy a pedir las borrascas para poder salir airoso de ella, te pido también la lucha, la pelea, para templar mi espíritu, te pido el dolor, para derrotarlo y sentirme más fuerte. Te pido la traición, la ingratitud, para conocerlas bien y saber como evitarlas. Pero...Dios mío, que esté yo seguro de tener lo que te pido, porque se que no voy a tener el valor de volver a hacerlo.

Cacho
Sin fecha

Fragmento

Que este mundo está mal hecho, no es un secreto para nadie: todo está mal distribuido. Los ricos tienen medios y los pobres, nada. Los gordos se quejan de su obesidad, y los flacos adelgazan buscando medios para engordar. Hay complejos para todos. Los altos, por largos, los bajos, por chiquitos, los pelados se sienten menos al ver las tupidas cabelleras de los otros y estos rezongan por la exuberancia capilar. Muere gente de hambre y de indigestión. Gente mayor suspira por tener menos edad y los menores se desviven por su emancipación.

Pero esto es así, y no de ahora, siempre lo fue. Pero ese no es el tema de mi reflexión.

Yo quiero hablar de injusticias mayores, de problemas profundos, que esta sociedad mal constituida tiene, y que me atañen exclusivamente a mi.

Hay terror por el nuevo medio de exterminio que se está ensayando. La guerra tóxica. Para mi ya es viejo. Tuve y tengo la desgracia de experimentarlo en carne propia. Ya hace mucho que tengo el dolor de ver a mis iguales, a mis amigos, a mis hijos, exterminados sin piedad por el hombre bestializado, que busca el modo de acabar con todo nuestro sistema lo más rápidamente posible.

Eso es discriminación racial. Si, es cierto soy negro ¿pero ese es motivo para recibir un trato así? ¿Por qué? ¿Mis hijos no tienen el mismo derecho que todos?

No puedo tener la alegría de verlos crecer, multiplicarse según el mandato divino, vivir su vida, verlos realizados. ¿Por qué no puedo acariciar algún día a mis nietos? ¿Mi color es suficiente causa para ello?

Yo no elegí ni mi cuerpo ni mi mente, no me dieron oportunidad de elegir mi color, pero tengo que hacerle frente a esta sociedad llena de prejuicios, de lacras, de temores y de tabúes que me combaten, que me persiguen.

Estoy condenado a una vida oscura, triste, viviendo en los rincones donde no me pueda alcanzar la maldad humana, comiendo solamente desperdicios, mendrugos que otros dehechan ¿esto es vida?

Yo sé que tengo en mi contra mi poca cultura, mis limitaciones, pero yo también como otros, tengo vida, recibí la fuerza vital en el soplo divino.
Así como soy, me hicieron, no puedo cambiar, acéptenme!!!

(tomado del diario íntimo de una cucaracha)

Cacho
Abril 1987

Cuento...cuentito, bah

Queridos Reyes Magos:

Ya sé que les estoy escribiendo tarde. El 6 de Enero ya pasó, pero tengan en cuenta que: 1° Hace como 50 años que ya no les escribo (falta de práctica), 2° Uds. son realmente magos, y qué puede hacer para vuestro poder, unos días más o menos, 3° Están en oriente y la mayoría de mis pedidos, (porque han de ser más de uno) son para esa misma tierra milagrosa, en donde según la leyenda “mana leche y miel”.

Pido para mis hijas: a Katty, que le den el poder de formular y lograr 3 deseos, (como al pequeño ladrón de Bagdad), pero para utilizarlos únicamente en situaciones límite y la seguridad de que si desea verlos cumplidos, todo lo que tiene que hacer es pedirlos desde el fondo de su corazón.

Para Silvia, les pido que de ahora en más, todos sus años sean pares y que ella saque su propio rédito.

A Graciela, que nunca más tenga rutina, pero que sepa que también existe la rutina de no tener rutina. Que encuentre sabor en todo lo que haga, sea rutinario o no.

A Eli les pido, le den la claridad necesaria para que ella se de cuenta de lo que vale, y que todo le cueste menos esfuerzo...o tal vez más, para que le encuentre más gusto, cuando llegue a la meta.

Y algo para mi. Que ellas sepan, que en algún lugar, hay un gnomo petizo y panzón que en noches claras y frías, habla con mi voz ¿Qué cómo lo van a reconocer? Muy sencillo. Va pisando al caminar, el pompón de su enorme gorro verde, búsquenlo, que tiene que estar por allí. Tomando rocío de los pétalos o en el aroma del café recién hecho, en la dulzura de los higos maduros, o bailando en la estela de la última pitada. O tal vez en alguna página del buen libro que leen o peinando de noche el césped canoso teñido de luna.

De cualquier forma, siempre cerca de ellas, con ellas. Les pido me concedan lo que aquí pido, porque...a mi edad me daría vergüenza volver a pedir.


A mis hijas K.S.G y E.

Con mis faltas y mi cariño de siempre,

las quiere Papá

16/01/1990